
La obtención de semilla de papa y la multiplicación de patrones cítricos de elevada calidad mediante métodos biotecnológicos constituyen hoy prioridades investigativas del Instituto de Biotecnología de las Plantas (IBP) de la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas, en su empeño por aportar a la soberanía alimentaria de la nación.

Marisol Freire Seijo, directora de Ciencia e Innovación Tecnológica en la institución, declaró a la Agencia Cubana de Noticias que el encargo fundamental previsto desde el surgimiento del centro fue justamente respaldar la generación de semillas del tubérculo para reducir las compras foráneas y, en los últimos tiempos, ese propósito ha evolucionado gracias a la labor articulada con otras entidades del ámbito local y nacional, especialmente con la Empresa Productora y Comercializadora de Semilla en la región central.
Refirió que el procedimiento se ha replicado en toda la red de biofábricas del país y que el esquema no solo respalda las formas tradicionales de siembra, sino que integra prácticas agroecológicas y establece vínculos directos con los agricultores para impulsar la elaboración de simientes y estructurar íntegramente el recorrido hasta la papa destinada al consumo.

En la presente campaña, Villa Clara ha conseguido progresar hasta la propagación de minitubérculos en áreas abiertas por campesinos destacados, donde Camajuaní, junto a Santa Clara y Placetas, sobresale como uno de los territorios más aventajados, a partir de la confluencia del conocimiento científico, la creatividad y la experiencia acumulada.
Los agricultores Germán Broche y Juan Collazo se incorporan a la propuesta, orientados por la Unidad Empresarial de Base de Semillas Villa Clara, con el respaldo del IBP y el respaldo del gobierno local, lo cual establece los cimientos para el autobastecimiento en este rubro.
Otra dirección estratégica ha sido la labor con frutales cítricos, informó Freire Seijo, pues en los últimos cuatro años, gracias a una iniciativa del Programa Nacional de Alimentos, se ha conformado un método para la multiplicación de pies de cítricos con calidad superior, ejemplares fundamentalmente de limonero, que han sido injertados y trasladados al terreno en correspondencia con las directrices del Instituto de Investigaciones en Fruticultura Tropical y el Ministerio de la Agricultura.

La especialista aclaró que el centro produce la base de los cítricos, ejemplares resistentes que aseguran sujeción y estado fitosanitario, sobre los cuales luego se colocan partes aéreas altamente rendidoras.
De igual modo, precisó que la utilización del cultivo de tejidos facilita el rejuvenecimiento de las plantas, logrando individuos jóvenes, vigorosos y sanos para la zona radicular; esta colaboración, aunque modesta, pretende respaldar la restauración de la producción citrícola en el país, actualmente muy afectada.
Tatiana Pichardo Moya, especialista en laboratorio de microbiología aplicada, puntualizó además que la institución se ocupa de suministrar material de partida a todas las biofábricas del territorio nacional, fundamentalmente en plátano y papa, así como de ofrecer a los técnicos y expertos de esas instalaciones capacitaciones impartidas desde Villa Clara, para poner en práctica los novedosos esquemas que se desarrollen.

No obstante, enfatizó que las labores del colectivo del IBP sufren los efectos directos del bloqueo económico, comercial y financiero del gobierno de Estados Unidos contra Cuba, intensificado por la genocida restricción petrolera; esta coyuntura perjudica además el contacto con investigadores de otras regiones y restringe el intercambio científico.
El Instituto de Biotecnología de las Plantas se concibió desde sus inicios como una entidad de ciclo integral, una perspectiva de porvenir que poseía Fidel Castro y que perdura hasta la actualidad: indaga desde los saberes fundamentales hasta los aplicados, elabora novedosas técnicas, las amplía en sus espacios productivos y finalmente transforma ese saber en metodologías sólidas y adaptables que se trasladan a la red de biofábricas o producen bienes destinados tanto a la empresa estatal como a campesinos independientes.
Pese a las limitaciones, la institución sostiene un plan para la preparación de doctores y másteres en biotecnología vegetal, afianza vínculos mercantiles y de colaboración académica con más de treinta naciones, publica una revista especializada y, desde 1993, organiza cada dos años el Simposio Internacional de Biotecnología Vegetal, que congrega a prestigiosos expertos de diversas latitudes.
Con dos galardones de innovación tecnológica en su historial, el IBP se afirma como una institución relevante de la actividad científica villaclareña, donde cada jornada resulta necesario sortear los enormes obstáculos del bloqueo para continuar edificando un país.