Redes sociales

El 30 de junio se celebra el Día de las Redes Sociales; de verdad ojalá en todo el año solo fueran 24 horas para ellas. Sí, porque desde hace un tiempo dominan nuestras vidas y, aunque nos la facilitan, y no podemos negarlo, al mismo tiempo no requerimos mucha investigación para comprobar que también nos hacen dependientes, nos hipnotizan, nos hace perder tiempo. Solo debemos ser críticos y pensar en cuántas horas les dedicamos, y si realmente las buscamos solo cuando tenemos necesidad. No, a veces miramos el teléfono sin que medie notificación y entramos a nuestras cuentas para verificar si existe alguna novedad y, no pocas veces, terminamos viendo las mismas publicaciones.

Que hayan sido diseñadas para poder comunicarnos y obtener información disponible al alcance de un click, está bien, pero se fue de las manos. Hoy no resulta fácil dominar el acceso a contenidos de todo tipo, nos bombardean con ellos desde cualquier red social, a veces sin poder entender por qué el algoritmo de atrás nos ofrece datos que nos parecen salidos de la nada. Y que muchos sean considerados banales, es cierto que es subjetivo, como que también entretienen a todo tipo de público en un momento determinado.

Quizás el objetivo de las redes sociales, disfrazado de comunicación, es manejarnos, llevarnos hacia donde otros quieren, y digo quizás como dejando un margen a la duda que no tengo porque, a pesar de no tener pruebas absolutas propias, creo que no funcionan de manera natural, y apruebo las tesis de muchos expertos que sí consideran haber llegado a razonamientos concluyentes.

No todo es negativo. Las redes sociales nos ofrecen numerosas ventajas. Esas estructuras creadas en Internet para favorecer la conexión entre personas, estén en puntos opuestos del planeta o no, permiten interactuar con gran inmediatez. Y con el desarrollo tecnológico, cada vez ganan en efectividad, son más rápidas las comunicaciones, y de mejor calidad las imágenes.

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Imagen tomada de Internet

Son herramientas válidas, con muchísimo potencial; nos favorecen informarnos, comunicarnos, entretenernos. Y para el mundo empresarial se han convertido en imprescindibles para las gestiones de marketing y publicidad, en la búsqueda de posicionar marcas y cautivar públicos. Lo contradictorio que advierto es, al mismo tiempo, producto de su propio atractivo, que generan embeleso, embobecen, y su uso desmedido no puede ser saludable.

Cuando el avance de la tecnología pareciera ser el único camino futuro para no vivir aislados en el subdesarrollo, la salida más inteligente es manejarlas con prudencia para no sucumbir en ese entramado complejo de dominación que funciona de manera silenciosa y perfecta como instrumento de poder.

Ya no se trata de que en la web se vive en una burbuja donde solo se encuentra lo que se pretende: el asunto es menos noble, más intencionado. El hostigamiento es constante y certero porque es selectivo, y es muy fácil caer.

En resumen: las redes sociales son muy poderosas, pero necesarias ya. Recomendamos desde CubaSí usarlas sin ingenuidad.