portaaviones USS Nimitz

El Comando Sur de Estados Unidos confirmó que el grupo de ataque del portaaviones USS Nimitz llegó al mar Caribe como parte de la operación naval Southern Seas 2026, destinada a reforzar la presencia estratégica de Washington en América Latina y el Caribe.

En sus canales oficiales, el comando detalló que el grupo incluye al Ala Aérea Embarcada 17, el destructor USS Gridley y el buque de apoyo USNS Patuxent.

El comunicado subrayó que “el objetivo principal es fortalecer la cooperación marítima y la interoperabilidad con naciones aliadas de la región”.

La operación contempla ejercicios navales, visitas a puertos y maniobras conjuntas con fuerzas militares de varios países latinoamericanos y caribeños.

En semanas recientes, el USS Nimitz operó en el Atlántico Sur, y participó en entrenamientos con las armadas de Brasil y Argentina, además de realizar visitas estratégicas en Río de Janeiro y otras localidades. Este portaaviones nuclear, en servicio desde 1975, se encuentra en una de sus últimas misiones antes de ser retirado definitivamente.

La llegada del USS Nimitz al Caribe coincide con una acusación del Departamento de Justicia de Estados Unidos contra el General de Ejército Raúl Castro, junto con otras cinco personas que Washington relaciona con el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate en 1996.

El actual despliegue recuerda al realizado contra Venezuela con el portaaviones USS Gerald Ford, que sirvió como demostración de fuerza antes de la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela.

La postura de Rusia

Moscú rechazó públicamente la presión ejercida por Estados Unidos sobre Cuba y reafirmó su apoyo total a La Habana. Según RT, la portavoz del Ministerio de Exteriores, María Zajárova, denunció en rueda de prensa que La Habana continúa sometida a una “severa presión económica” por parte de Washington.

Según explicó, las nuevas restricciones impuestas a comienzos de mayo contra empresas que mantienen vínculos con Cuba forman parte de la estrategia estadounidense de asfixiar económicamente al país caribeño. Moscú, subrayó, mantiene su solidaridad plena con el Gobierno cubano frente a estas medidas.

Zajárova, calificó la política de Washington como “una cínica reedición de la doctrina Monroe”.

Zajárova añadió que los intentos de la Casa Blanca por endurecer el cerco de sanciones, sumados al bloqueo comercial, financiero, humanitario y más recientemente energético, reflejan la intolerancia de Washington hacia cualquier voz diferente.

El contexto de esas declaraciones se enmarca además en la orden ejecutiva firmada el 29 de enero por Donald Trump, que declaró una “emergencia nacional” al considerar a Cuba una “amenaza inusual y extraordinaria” para la seguridad estadounidense. El documento acusa al Gobierno cubano de supuestamente colaborar con países hostiles, albergar grupos terroristas y permitir la presencia de capacidades militares rusas y chinas, todo ello sin aportar pruebas que demuestren esas acusaciones contra la nación caribeña.

El rechazo de China

China expresó su rechazo a las acusaciones de Estados Unidos contra el líder de la Revolución, Raúl Castro y pidió a Washington que deje de amenazar a Cuba “con el uso de la fuerza”.

Según RT, durante una rueda de prensa este jueves, el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Guo Jiakun, afirmó que Beijing se opone de manera categórica a las sanciones unilaterales que carecen de respaldo en el derecho internacional y no cuentan con la aprobación del Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas (ONU). También denunció lo que calificó como “manipulación abusiva de los procedimientos judiciales”.

En ese contexto, el vocero instó a Estados Unidos a cesar las amenazas de sanciones y procesos judiciales contra la mayor de Las Antillas, y a abandonar la práctica de recurrir a la fuerza en cada ocasión.