La Organización Panamericana de la Salud (OPS) celebra esta semana la Jornada de Prevención del Embarazo en Adolescentes, una iniciativa regional para América Latina y el Caribe, dedicada a sensibilizar sobre este problema y sus consecuencias.

Cuba es uno de los países del área donde el fenómeno, aunque ha descendido ligeramente en los últimos años, aun requiere de atención integral y urgente, según coinciden especialistas y autoridades.

En el grupo de muchachas de 15 a 19 años, la fecundidad adolescente disminuyó desde 48,5 nacimientos por cada mil en 2021, hasta 43,2 en 2025, según confirman las series de datos actualizadas en agosto de 2026 por el Observatorio de Cuba sobre Igualdad de Género (OCIG).

En 2025 también descendió en un punto porcentual la contribución de las adolescentes a la fecundidad total del país: a 17,3 por ciento desde 18,3 en 2024, lo cual evidencia un aumento en el aporte del resto de los grupos de edad, fundamentalmente el de las mujeres de 20 a 24 años.

Sin embargo, no se logran descensos significativos en el comportamiento del grupo de 10 a 14 que, en el último quinquenio, ha mostrado tasas que oscilan entre 1,3 y 1,4 por cada mil niñas de esas edades, según las cifras del OCIG.

Los datos también revelan diferencias según provincias, con la mayor incidencia en la zona oriental. En el grupo de 15 a 19 años, Granma, Holguín y Guantánamo registran las mayores tasas, todas por encima de los 50 nacimientos por cada mil adolescentes.

En el grupo de 10 a 14 años, en tanto, Mayabeque registra la tasa más alta (2,2), seguida por Guantánamo (2,0), Granma y Holguín (ambas con 1,9).

A propósito de la jornada de prevención de esta semana, la OPS advierte que la adolescencia es una etapa clave en el desarrollo humano, llena de cambios biológicos, psicológicos, sociales y emocionales.

Cuando se acompaña de un embarazo no previsto, puede representar un punto de inflexión negativo para la salud física y mental de la madre adolescente, para su proyecto de vida, para su educación, y también para los hijos.

La OPS insiste en que la prevención del embarazo en la adolescencia requiere educación integral en sexualidad y acceso a servicios de salud amigables.

En Cuba, el tema está catalogado por las autoridades como un problema social y de salud, y está reconocido como prioritario por la Política de Atención a la Dinámica Demográfica.